Rodilla lesionada
Definitiva y rotundamente la estación "Plaza Egaña" de la línea 4 del Metro es mía y difícilmente alguien pueda hacer el mérito suficiente para quitarme lo que tan duramente he ganado.
Ayer lunes comencé la semana casi como siempre, ¿La diferencia?, me sentía radiante, utilizaba por primera vez un par de prendas y accesorios que me hacían sentir bonita. Avanzaba rápida y estilosamente por el tercer nivel de la estación de metro antes mencionada y de un segundo a otro me vi con la cara estampada contra el - hay que mencionarlo si tuve la oportunidad de apreciarlo tan de cerca- brillante y muy bien cuidado piso.¿Resultado?, golpe en el costado bajo de la cara, mano izquierda ,que no tuve tiempo de poner en posición y protegerme, dolorida y la rodilla derecha apachurrada, rota ( el pantalón a Dios gracias in-tac-to) y producto del golpe casi seco, la cabeza - sesos incluidos- bamboleante y coronada de pajaritos con los ojos en cruz que trinaban una canción disonante.
Como buena mujer chilensis, una vez acomodado el contenido cerebral, sacudí mis ropas y vergüenza y partí a trabajar con la certeza que mi semana de ahí en adelante solo podía mejorar.
Ayer lunes comencé la semana casi como siempre, ¿La diferencia?, me sentía radiante, utilizaba por primera vez un par de prendas y accesorios que me hacían sentir bonita. Avanzaba rápida y estilosamente por el tercer nivel de la estación de metro antes mencionada y de un segundo a otro me vi con la cara estampada contra el - hay que mencionarlo si tuve la oportunidad de apreciarlo tan de cerca- brillante y muy bien cuidado piso.¿Resultado?, golpe en el costado bajo de la cara, mano izquierda ,que no tuve tiempo de poner en posición y protegerme, dolorida y la rodilla derecha apachurrada, rota ( el pantalón a Dios gracias in-tac-to) y producto del golpe casi seco, la cabeza - sesos incluidos- bamboleante y coronada de pajaritos con los ojos en cruz que trinaban una canción disonante.
Como buena mujer chilensis, una vez acomodado el contenido cerebral, sacudí mis ropas y vergüenza y partí a trabajar con la certeza que mi semana de ahí en adelante solo podía mejorar.
Hoy, un poco menos estilosa que ayer a pesar de los accesorios -cinturón convertido en collar incluído- realicé el mismo recorrido que el día anterior, y no lo creerán ( yo tampoco puedo), pasaba por el lugar de la caída observando atenta y rápidamente los rastros de resbalones de miles de otros transeúntes y dos pasos más allá de la "caída lunes", me doy nuevamente contra el piso. Esta vez, la mano derecha por sostener la cartera (porque la cartera no se suelta ni a cañones),no respondió y el resultado fue golpe en la mandíbula y pómulo derechos , re-golpe en la dolorida, magullada e hinchada rodillita derecha.
Un amabilísimo caballero me ayudó a poner la humanidad casi vertical, mientras yo, sin poder creerlo repetía sin cesar " ¡Ayer me caí en este mismo lugar, en el mismo!" ( háganse esa!),y pensaba paralelamente en la posible causa de la re-caída: Tapillas nuevas, oído interno con necesidad de revisión, mala suerte, boca abierta, piso relucido, ¿todas las anteriores?.
Esta vez, como pude me rehíce, sacudí mis ropas, más no la vergüenza - esa la ocupé completa el día anterior- y a paso de tortuga y rengueando avancé apenas hasta el andén un nivel más abajo, esperé el carro, me apretujé junto a las otras víctimas del Transantiago y pensando en el dolor de la rodilla y en que solo quería tener la oportunidad de rehacer el camino andado y recostarme a descansar con la pierna en alto y una compresa fría que calmara el pum-pum que me atormentaba, seguí camino al trabajo.
Ahora, cuando son las 17:20 de la tarde y cada paso y el débil ardor de la cara me recuerdan lo sucedido, pienso:
Primero: Que pronto estaré en mi casa, mi cama y obtendré el descanso no solo físico que me merezco luego de adjudicarme tan duramente la propiedad de la Estación.
Segundo: Que en el futuro juntaré los labios, cambiaré tapillas, abriré los ojos, caminaré más despacio, afinaré mis reflejos y compraré una pata de conejo y un trébol de 4 hojas.Y...
Tercero: Que puedo pecar de optimista pero, "AHORA SI LA SEMANA SOLO PUEDE MEJORAR" :)
See you!! ♥
See you!! ♥
Orietta ♪♫
P.D: Aún no sé cómo lograr que las fotos queden en el lugar que yo decido, luego de rabiar con esto casi una hora decidí dejar solo una, la del cinturoncollar la reservaré
3 comentarios:
Ori, tú sí que eres lo máximo, durante dos años dejas el blog botado y ahora sales con esta tremenda crónica de tus dos caídas, para proseguir con una alabanza digna del tema te digo: me pongo de pie.
Lo mejor de todo es la ayuda del paseante que te socorrió, eso es notable, no en todos lados lo hacen...te lo firmo.
Me voy a quedar esperando más actualizaciones, tu pluma es graciosa a más no poder.
Un abrazote primita!!!
Orietta
Perdona la inrtusión pero no me aguanté, tampoco me aguante la risa, perdón :(
Pero pasa que pocas personas pueden relatar los porrazos públicos con tanta gracia. Entretenido relato, espero que pasado los días ya el orgullo magullado haya sanado, así como la rodilla, brazo, mandíbula y las otras partes involucradas. Como catarsis, relatar experiencias como estas resulta, hace bien. Despúes de tanta sobreexposición en la estación del metro, me imagino que ya debes ser todo un personaje!!!!
Cariños
Gracias Carol y alejandra,¡chiquillas las dos!, primero por leer lo que escribí para botar un poco la rabia y el desconcierto, hay que decirlo, que me provocó esta aventura a ras del suelo y por ser tan generosas a la hora de comentarlo y centrarse solo en lo bueno.
Un abrazo, nosvemso poracà, espero.
Buen día mañana y los que siguen y sobre todo ¡CUIDADO!, el piso suele estar más cerca de lo que parece!!!
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