martes, 25 de enero de 2011



"A propósito de los miles de pequeños mundos y realidades que no vemos..."








Hasta hoy, jamás cuestionó nada ni a nadie. Nunca conoció a sus padres y su familia la constituye la comunidad en la que vive. Con ellos pasa sus días y entre todos procuran lo necesario para subsistir.



Trabajo, siempre trabajo: Organizar, recolectar, ordenar y construir para dar cobijo a los nuevos miembros de la familia son las tareas en las que deja sus días.




Por primera vez se siente cansada, extraña, inquieta, llena de ansiedad,algo parecido al temor, aún cuando desconoce esta palabra, se va a poderando lentamente de ella.


"...la tierra, el problema está en la tierra... cada vez con más frecuencia nos impide continuar"...Primero fueron las vibraciones, luego los pequeños y casi imperceptibles movimientos que se fueron transformando con el paso de las horas en temblores que abrieron tajos en el suelo y el techo, lo que la obliga por tercera vez entre Luna y Luna a arrastar la valiosa y pesada carga hasta el nuevo refugio que aún no se termina de construir.


Se detiene y piensa: ¿terminará?, ¿acabaremos bajo el peso del material como los del otro refugio?, ¿sobreviviremos?...


Comienza a llover y el desconsuelo y el miedo se instalan abiertamente en su mente, piensa en los que vienen detrás, en los que apenas emprenden la marcha...-¡¡Camina, no te detengas!!, se dice, cierra el paso a sus miedos, y una vez más acomoda la carga y continúa haciendo camino, sube a pesar del barro por la inclinada y difícil ladera del monte, mientras las otras la siguen en una tarde soleada.




***




1 comentario:

Caro dijo...

¿Estás escribiendo tu propio libro es un fragmento de otro?...quiero decirte que lo leí dos veces...muy bueno.